EXPOSICIONES ORALES
Conviene que las exposiciones orales se preparen con anticipación. Para ello se deben realizar las siguientes actividades: estudiar muy bien el material a exponer hasta dominarlo; preparar y ordenar al material expositivo de acuerdo con el auditorio al que se dirige; diseñar apoyos didácticos para presentar el material, y prepararse psicológicamente y físicamente para la presentación ante el auditorio.
DOMINIO DEL MATERIAL
Todo ponente debe saber muy bien lo que va a exponer. En caso de que sea algún profesor/a quien encargue alguna exposición, recomendamos la técnica de estudio IPLARR para asimilación del material expositivo. Antes de ordenar el material a exponer, conviene saber ante quien se expondrá. No es igual preparar una exposición para niños, que para especialistas en la materia. Importa también saber el nivel de interés y conocimiento del auditorio sobre el tema y, en función de éstos, planear ejemplos, anécdotas o alguna otra forma de promover la atención hacia el tema. Todo ello no será posible si no se domina la información objeto de la exposición.
ORDENAR EL MATERIAL EXPOSITIVO
Antes de presentarse ante el auditorio el ponente elabora un guión que consiste en enumerar las ideas que se vayan a desarrollar. Jamás olvida que cualquier tema requiere exordio o introducción, desarrollo y conclusión. En la introducción se mencionan los objetivos y la intención del tema así como una breve invitación-motivación para despertar el interés del público hacia el mismo. El desarrollo se conforma de las ideas que componen el tema en cuestión. Las conclusiones pueden consistir en la enunciación enfática de una tesis que se argumentó debidamente en el desarrollo, o bien en un recuento o síntesis conclusiva de lo expuesto. El guión contiene la enunciación de las ideas básicas a tratar, conviene enumerarlas para exponerlas en el orden previsto. Hay ideas temáticas e ideas de enlace. Las temáticas se refieren a conceptos y ejemplos que componen el tema, mientras que las ideas de enlace ayudan a dar coherencia o relación a las ideas temáticas. La extensión de las ideas temáticas depende del tiempo y los objetivos que se persigan con la exposición.
APOYOS DIDÁCTICOS
Es importante acompañar la exposición con material de apoyo, por ejemplo, esquemas en el pizarrón, acetatos, hojas de rotafolio, gráficas, cuadros sinópticos, etcétera. Especialmente recomendamos los apoyos ricos en imágenes o diagramas porque es mucho más sencillo la comprensión de un material discursivo a través de imágenes que si sólo se presenta texto. En el caso en que sea inevitable escribir, redáctese uno o dos párrafos como máximo por acetato o cartulina. En otras palabras, en cada diapositiva se deben escribir ideas muy breves, casi conceptuales, y si es posible usar colores (evitar colores pastel en rotafiolio y claros en acetato) para centrar la atención. Es de mal gusto llenar la hoja de letras nadie lee una hoja llena de letras. En ese caso más que apoyo didáctico sería un estorbo.
Los apoyos didácticos deben diseñarse correctamente, es decir, con abundantes esquemas o dibujos cuidadosamente seleccionados para sugerir sin muchas palabras lo que se pretende mostrar. Por ejemplo, un acetato cargado de letras que consiste en la fotocopia directa de la página de un libro resulta chocante al espectador y más que apoyo didáctico funcionará como estorbo didáctico. Es mejor que cada diapositiva contenga un párrafo claro y directo sobre lo que se está explicando, y alguna imagen que sugiera sin palabras la idea que se pretende trasmitir. Es importante que el total del material, es decir la exposición, no rebase 45 minutos, porque después de este tiempo para cualquier auditorio será difícil prestar la atención. En todo caso procure terminar en medio hora y luego dejar un momento para intercambios entre auditorio y expositor. Para realizar una conferencia larga es mejor utilizar la estrategia de resumir las ideas en una exposición corta y dejar la mayor cantidad de tiempo para preguntas y respuestas, de esta manera el expositor tiene la oportunidad de profundizar y para el auditorio resulta menos pesada la exposición ya que participa con el ponente al hacer preguntas, aportaciones, etcétera.
PREPARACIÓN PSICOLÓGICA Y FÍSICA PARA LA PRESENTACIÓN ANTE EL AUDITORIO
Es recomendable vestirse según lo requiera la situación. El ponente debe prepararse psicológica y físicamente para no provocar rechazo por parte de su público hacia él mismo o hacia el material que expone. Deberá modular la voz según el tema sin que ésta llegue a forzar o percibirse fingida. La intensidad o volumen deberá calcular para que el auditorio más lejano pueda escuchar con claridad. Se deberá hablar con buena dicción, es decir, con el mismo volumen en todos los fonemas de cada palabra evitando bajar la voz al final o principio de las palabras o frases (barrer las palabras finales o iníciales) y arrastrar la lengua o provocar una sensación de gangosidad. Hay que evitar el uso de muletillas (abuso de algunas palabras como pues, este, o sea, eee, etcétera) así como los tartamudeo o el atropellamiento de ideas o palabras. El ponente no debe de hablar fijando la vista en una sección del auditorio, sino pasear la mirada por toda la concurrencia, claro con discreción y naturalidad. Psicológicamente es preciso mantener una actitud de seguridad en lo se dice, por lo menos en el contexto que se dice. Esa seguridad sólo se adquiere con el manejo profundo del tema y la situación de exposición. Para aprender a ser un buen ponente hay que ejercer el rol practicando mucho y, después de cada ponencia, asimilar las críticas y considerar aquellas que sirvan para mejorar las próximas exposiciones.
ACTIVIDADES
1.- Lee el material e identifica las ideas principales de cada parte
2.- ¿Cuáles sería según lo leído los criterios a evaluar en una exposición? Elabora un formato donde enumeres cada criterio.
3.- Prepárate y expón junto con un grupo de compañeros este tema.